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bicho

edición de autor. 80 págs. noviembre 2013.

foto de tapa: julia lernoud. prólogo: apuntes de un bicho mañero por pipo lernoud.

apuntes de un bicho mañero por Pipo Lernoud. (fragmento)

Bicho es un libro contemplativo. El autor mira pasar la vida, se mira a sí mismo vivir. Si la vida es, al decir de Lennon, “lo que nos sucede cuando estamos haciendo otra cosa”, Hernán está atento. Como un monje zen, observando la impermanencia en la vida diaria, a la caza del instante, del “ahora / volviéndose / carne del pasado”.
En ese observar la vida desenvolverse, “como un sueño” en el que “crecen las familias y otros árboles”, Hernán repasa sus apuntes y llega a la conclusión de que “llevo años / escribiendo el mismo poema”.

Dijimos que en los poemas de Hernán uno encuentra un tipo contemplativo, metido para adentro, preguntándose sin descanso. Sin embargo, es extraño que sea el mismo tipo eficiente que durante largos años organizó el exitoso ciclo “Poemas y Canciones”.
Pero no. No es extraño. Este Hernán es el mismo que puso palabras en temas del grupo Pez y formó parte de los pioneros Verbonautas en los años 90, devolviéndole la oralidad y la vitalidad a la poesía argentina. Este bicho que hace décadas dejó atrás su apellido para firmar así, simplemente, Hernán, es el mismo que lleva su contemplación y sus dudas “existenciales” a la vida cotidiana, a la calle, a la gente.


 

 

i
todas y cada una
de las noches
se escapa este bicho mañero

me la paso siguiendo
el cencerro que en el cogote
mi cabeza lleva puesto


ii
hay quienes llaman dios
a esa voz cabeza adentro

hay quienes no tienen idea de lo que hablo
se ve clarito en sus caras
hay quienes llaman y nadie atiende
y hay gentes que piensan
esa voz en la cabeza
es el mejor amigo del hombre

a veces la voz son dos
a veces sos vos .

 

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pelechean los lomos
de los árboles que atados
van por la vereda sur

se tocan
la punta de sus copas
por encima de la calle

pido con benavídes
“perdón por los posesivos”
con el lomo extendido
sobre el lomo de mamá
soy un bicho en dos patas que pasa

¿un deseo?
ser algo bello y alto como un eucalipto

con el empapelado
desprendiéndose en lo alto
susurra bajito hasta yo soy maya

me aferro a su tronco
para no disolverme
hay cosas
que los animales
hacemos una sola vez
en la vida .

 

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flaco
como la suela
entre
mis pies
y el camino
¿con qué cara
llamar a qué
“mío”?

 

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falquiana

mercados
donde los frutos como ojos
nos devuelven a golpes
la conciencia
de ser otros frutos
de la misma tierra

y esa tristeza
es larga y alegre .

 

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se levanta
con palabras
pero no sólo con palabras

así como una casa
es más que puertas
paredes y ventanas

así como los agujeros del queso
también forman parte
de su precio .

 

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ramas arden
cerca de los focos
fríos soles como ojos

azulinos y nocheros
pedaleando la neblina
por el centro de la calle

ladran los recuerdos
en una cadena
que nunca se suelta

no hay reja
que los detenga
cuando certeros
y sin peso
háganme centro

el alumbrado
pocas veces flota
como ahora

“es la neblina” pienso
son los recuerdos /me digo/
su luz y la neblina son una

giran buscándose la cola
en una cadena
que nunca se suelta .